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El perverso juego de la Presidenta

Finalmente, nos enteramos que el gobierno nacional giraría fondos -que siempre tuvo- para el pago de aguinaldos a los trabajadores de la Provincia de Buenos Aires. Algunos dicen que el retroceso se da después de que la Presidenta le demostró al Gobernador quien tiene el poder; otros creen que las encuestas la convencieron de que el camino emprendido no era fructífero; y otros sostienen que se apuró porque creían que desde la gobernación lograrían juntar los fondos. Sea alguna de estas o cualquier otra la explicación, el juego de la Presidenta resultó perverso.

El juego es perverso porque ella cree que es contra Daniel Scioli, a quien ha decidido apretar y complicar por sus aspiraciones presidenciales, pero los que pierden en este juego, sea cual sea el resultado político, son los 16 millones de habitantes de la Provincia de Buenos Aires y es a ellos a los que debemos defender. Ni al Gobernador, ni a la Presidenta: a la gente.

El sistema fiscal injusto colabora con la situación porque del total de lo recaudado en el país, la Presidenta maneja con arbitrariedad el 70%, limitando la autonomía de las gobernaciones. Por último, la Presidenta tiene un sistema de comunicación que abona su juego, dado que sabemos que piensa y que hará por las cadenas nacionales no pudiendo preguntarle por temas que nos preocupan, como la inseguridad y la inflación, por ejemplo.

Necesitamos que la Presidenta abra el debate sobre como tener un sistema fiscal que nos permita a los bonaerenses decidir lo que sucede en nuestra provincia; que entienda que detrás de sus embestidas políticas queda gente en el medio y, finalmente, comprender que las cadenas nacionales solo alimentan un relato que tiene fisuras y diferencias con la realidad. Necesitamos, entonces, que el juego de la Presidenta sea el juego de los argentinos, en el que solo haya ganadores, nada menos que 40 millones de ganadores.