Opinión

El crimen se previene con información.

En Democracia, la información pública es la materia prima tanto para el efectivo ejercicio de los derechos ciudadanos como para la correcta toma de decisiones de los funcionarios.

En la actualidad la información pública y de calidad se encuentra relegada a un segundo plano, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos es constantemente cuestionado y los datos en materia de criminalidad brindados por el Ministerio de Justicia Nacional son publicados hasta con tres años de retraso. Estos son dos ejemplos muy elocuentes que ponen de manifiesto el desinterés que se le da a la información como herramienta fundamental a la hora de controlar la gestión y tomar decisiones basadas en la realidad.

En materia de seguridad se habla de “sensaciones” porque no hay certezas estadísticas, el ciudadano se entera que se cometen delitos a diario en su barrio, pero cuando escucha hablar a Garré o Alak siente que vive en otro país, en otra realidad. En este sentido, le pido a dichos Ministros, que cuando hablen de la prevención del delito también hablen de las estadísticas criminales reales que hoy lamentablemente esconden.

Se hace imposible debatir, diagnosticar, planificar y en consecuencia llegar a medidas que solucionen el problema de la inseguridad sin estadísticas confiables y actualizadas. He presentado varios proyectos en el Congreso Nacional en este sentido y aun no han tenido eco producto de la negativa de los diputados oficialistas.

Las Estadísticas nos brindan un marco, nos dan una versión de la realidad que no podemos desconocer para terminar de una vez por todas con el flagelo de la inseguridad, escondiéndolas no solo no se dimensiona lo que ocurre sino que además se es cómplice de una situación que ya ha matado a miles de argentinos y lo seguirá haciendo sino revertimos esta situación.